La cruzada beisbolera y un campeón, Santiago de Cuba
Como cada año la Serie Nacional de Béisbol es la mayor fiesta deportiva en toda la Isla Caribeña, Cuba. Todos los equipos de pelotas luchan por llegar a la gran final del Play Off y coronarse campeones. Al iniciarse la serie ya hay estadisticas que dicen cuál será el equipo campeón. El nuestro Santiago, conocido como la Aplanadora.
En el béisbol nada se sabe hasta el out 27 mientras las emociones no caben en cada uno de los que con mucha atención no pierden jugada tras jugada.
” Vera, tirale un slaider; ” una recta para Martínez”; “en la esquinita de afuera y mandaste a Pedraza para el banco”, estas y otras frases son las que se escuchaban en voz de los manager hogareños, pues dirigir un juego de pelota desde casa es fácil, ya que solo a estos les acompañan los hijos y algunos vecinos.
Los gritos no se dejan de escuchar. Las cacerolas viejas de cocina la convierten en el cencerro de una bien simulada conga que retumba y hace a todos mover los pies en casa.
En esta 47 Serie Nacional de Béisbol los cubanos disfrutaron de un espectáculo de maravillas. Nunca falto el entusiasmo de la afición y respaldo a sus equipos. Los coros parecían estar guiados por Leo Brawers:” ruje leona”,” Victor pichea tù”, y el descuento regresivo 9,8,7… al mal papel del pichert que durante varios ining lanzaba la pelota.
Como sunami se desarrollaban las olas humanas que, por cierto, le daban otro toque de emoción a quienes durante horas entregaban lo mejor de si en el terreno.
Pero en esta serie beisbolera se vio de todo: una corona cintada con el nombre de santiago, un féretro anunciando la muerte del equipo industriales, un cartel anunciando ¡Villa Clara Campeón!, una avispa gigante como símbolo de la grandeza del los santiagueros, otros desde sus asientos fumando tabaco, a cachadas se destruyen los vegueros.
El Guillermon Moncada no podía con tanto ruido convertido en emociones.
!Ay que felicidad!, se corea en un estadio que no pierde tiempo para apoyar la avanzada de las avispas santiagueras tras las anotadas en carreras.
Una gran conga alegra las anotadas y un baile hace que dancen desde las gradas quienes corean ¡Se fue, se fue, home run, pa´ su madre!
Los anuncios en las cadenas televisivas y radiales daban en sus titulares deportivas Las avispas van por la corona.
Digno de destacar el respeto entre los equipos, el saludo consignado entre el pichert, fuera de control, y el bateador golpeado; las intervenciones de los manager y el juez principal decantan en la cultura beisbolera que, aunque retumben los tambores con sus indetenibles congas la felicidad de estar viendo ganar al equipo Santiago, se multiplica al ver al capitán de capitanes, Antonio Pacheco, con los brazos entrecruzados detrás de su espalda haciendo su oportuna reclamación.
Al Guillermon llegaron en el caballo de troya, el intrepido equipo santiago. No perdonaron el descontrol de los picherts naranjas y verdes(los de Villa Clara y Pinar del Río respectivamente), a toda bola que le parecia buena, allà iba el batazo; sino pregúntaselo a Jose Julio Ruiz, Meriño y Bell que no le temen a nadie.
Asi también se gana la pelota cubana. Una conga armoniza el gran espectáculo de los cubanos que a tambor, trompetas y gritos hacen bailar a todos. Ahora, el ruido de estos instrumentos retumban en un acalorado estadio que solo se escucha decir !Santiago Campeón!