Por: Maria Melvis Jerez Valón.

 

 El ronquido es un problema que afecta a más del 45% de los adultos.  Sin embargo, todos los que rodean a estos individuos, familiares o parejas, consumen el interminable sonido que se produce en la zona denominada encrucijada orofaríngea.

 

No solo los bafles andantes, ladridos de perros, las injustificadas alarmas de autos e industrias, los equipos que sobre tumban las paredes en una vecindad hacen perder el sueño, los ronquidos también se suman a esta lista generadora de insomnio. 
  
 
   Según los especialistas la  materia las personas con más frecuencia de ronquidos son los del  sexo masculino y entre las causa esta la obesidad o sobrepeso.

Estas estadísticas no descartan que las mujeres no padezcan de esta “enfermedad” y el exceso de trabajo a las que están sometidas sea elemento causante al problema de roncar. 
 

 Un día agitado en el trabajo o el en hogar compone la vida de los seres humanos y más a las mujeres trabajadoras, jubiladas o amas de casa.  

 
 Los pies no dan más y sobre la espalda una jornada de trabajo. 

 

Al cantio de un gallo se abre el nuevo amanecer de toda una ciudad y de una mujer que le cuesta creer que ya es hora de levantarse. Si la dejas mata al gallo y su final es convertirlo en un sabroso ajiaco o caldosa tunera. Lola cuenta hasta tres para no enjuiciar con sus manos al cantor mañanero, al despertador sonoro. 
 
  Ajusta sus tareas dentro del hogar y bajo la escucha de un programa radial se mantiene al tanto de lo que acontece en su ciudad, en Cuba y el mundo.  Llegada las 10:30 de la mañana no deja que la molesten y ruega porque nadie llega a la casa, comienza la  esperada  novela radial “El derecho de Nacer”, una historia escrita por el escritor palmero Feliz B. Caignet.  
 
 Los ruidos de los autos, camiones y motocicletas generan una cortina sonora que a penas puede escuchar lo que sucede en el capítulo que se transmite. Se altera y la presión arterial comienza a subir.  

Ya en la noche a Lola lo único que le queda es dormitar en un sillón. 
  
 Tan profundo se hace el sueño que los ronquidos van tomando fuerza y más fuerza y con el los desibles [Un bafle humano]. No se pude ver la tele. No se puede dormir y Lola, no se entera de que nuestro sueño tiene derecho a ser respetado. Como roncas!!!!!, madre mia.