Por: María Melvis Jerez Valón

 

Que bueno que llegaron las MPEG-1 Audio Layer 3, conocidas como las MP3 o emepetrés.

 

Ahora la gente del barrio deja los esterotipantes parlantes para escuchar música desde estos sencillos aparaticos que almacenan más de un centenar de archivos(dado su extencion .mp3) de audio permitiendo escoger la música que quieras con solo contactar el menú incorporado con el dedo.

 

Estos pequeños equipos tienen un sistema de enmascaramiento ante el ruido que posibilita que el mismo sea el mínimo e imperceptible al oído humano.


 La frecuencia de escucha esta por el orden de 
41,67 Hz y modelos psicoacústicos que codifican la  información audible alrededor de 128 a 192 kbps.

 

Lo mejor de todo este nuevo sistema tecnológico, que se va desarrollando cada día, es que muchos lo llevan consigo para donde quiera y las calles permanecen con sus ruidos característicos (autos, claxon, ect.)

 

Sin embargo, existe el irrespeto de algunas personas a conservar y cuidar la tranquilidad ciudadana, súmese a esto instituciones y organismos estatales que no valoran en lo absoluto el medio en que viven y están ubicados. Generalmente estas entidades conforman  con sus edificaciones las principales calles o avenidas.

 

Elaborar una legislación ambiental que contemple aspectos específicos o generales con respecto al ruido en la ciudad o comunidad es una necesidad imperativa que se debe ir fomentando. También es destacable el hecho de que la sociedad debe ser educada bajo estos preceptos institucionales legales aunque sabemos que el cumplimiento por parte de la  sociedad al respeto a las reglas de convivencia se hace lento, pero no imposible.

 

Las personas se sienten parte del sistema social donde viven y ellas no dan la espalda al reconocimiento de las políticas sociales simplemente se necesita sistematización en la exigencia de los dispuesto por el estado. Así se gana más en cultura ambiental ya que enseñar no es de un día es un hecho eterno.