A partir de la segunda mitad del siglo XIX la meteorología tropical comienza a desarrollarse con mayor intensidad y es a partir de esos momentos que se acumula una mayor documentación científica acerca de los fenómenos metereológicos caribeños.

Es por esto que tiene particular importancia los relatos y crónicas de los historiadores para fijar en los principales detalles y características de los huracanes.

La existencia de un moderno y efectivo sistema de observación, reconocimiento y apreciación facilitan el estudio de estos organismos y facilitan la predicción de su comportamiento.

La cronología sobre le paso de huracanes sobre Cuba, que publico es tomado del sitio cubano Bohemia digital, el cual es producto de la conjunción de los trabajos publicados en dicha revista, desde principios del siglo pasado hasta la fecha, y por tanto no es completo:

24 de octubre de 1692. “Tormenta de San Rafael” la primera que azotó La Habana en un mes de octubre.

15 de octubre de 1768. “Tormenta de Santa Teresa” derribó 70 varas de la muralla Sur; llevó a varar a varios buques a la misma Plaza de Atarés y ocasionó daños en siembras y casas.

29 de octubre de 1792. “Tormenta de San Francisco” cuando terminó, un bergantín estaba varado en la falda de Atarés, a 100 metros de la costa.

26 de octubre de 1810. “Tormenta de la Escarcha Salitrosa”. Fue terrible. Llovió durante 12 días. Se perdieron 70 buques. El mar pasó 8 varas sobre las astas de las banderas de las fortalezas de La Habana.

5 de octubre de 1844. “Tormenta de San Francisco de Asís”. Dejó este saldo en la capital: 100 muertos, incontables heridos, 2 mil 546 casas derrumbadas. Además, 13 buques mercantes se fueron a pique.

11 de octubre de 1846. “Tormenta de San Francisco de Borja”. Hasta entonces, la más terrible que se recuerda en La Habana. Sus vientos huracanados se sintieron hasta las proximidades de los actuales límites de las provincias orientales. Este fortísimo sistema clasifica dentro de los contados casos de huracanes categoría 5 (vientos superiores a los 250 kilómetros por hora) en la escala Saffir-Simpson, que han pasado sobre territorio cubano. A su paso por la capital, se registró un valor mínimo de presión atmosférica de 916 hectopascales, el más bajo reportado en la mayor de las Antillas hasta la fecha. Solo comparable a los posteriores huracanes de 1926 y 1944.

23 de octubre de 1865. Tormenta que causó grandes pérdidas en la ciudad.

7 de octubre de 1870. El huracán de San Marcos produjo grandes penetraciones del mar, que inundaron la ciudad de Matanzas y ocasionaron alrededor de 800 muertos.

19 de octubre de 1876. Ciclón muy fuerte.

7 al 9 de octubre de 1882. El huracán de Pinar del Río.

18 de octubre de 1906. Ciclón muy fuerte.

11 de octubre de 1909. Ciclón muy fuerte.

13 al 17 de octubre de 1910. El llamado Ciclón de los Cinco días. Muy intenso. Causó cuantiosos daños en el extremo más occidental del país entre el 14 y el 18 de octubre de 1910

25 de septiembre de 1917. Huracán de Nueva Gerona

19 de octubre de 1924. Huracán sin precedentes el cual arremetió con inusual fuerza sobre la parte más oeste de Pinar del Río

20 de octubre de 1926. Uno de la trilogía de los más grandes huracanes que han azotado a Cuba.

9 de noviembre de 1932. Su violenta penetración del mar arrasó con el poblado de Santa Cruz del Sur y provocó la muerte de unas 3 000 personas.

18 de octubre de 1944. El tercer gran huracán de nuestra historia.

12 de octubre de 1945. Ciclón que afectó estrecha faja de Camagüey y las Villas.

7 de octubre de 1945. Huracán que afectó a Pinar del Río.

5 de octubre de 1948. Ciclón de pequeño diámetro que se forma y va por el Sur de Pinar del Río y recurva luego para salir por La Habana.

16 de octubre de 1950. Meteoro que afectó a Camagüey.

24 de octubre de 1952. El Fox que registró vientos máximos en rachas de 280 kilómetros por hora en la estación meteorológica de Cayo Guano del Este, al sur de Cienfuegos. Pasó por Las Villas y Matanzas, ocasionando gran destrucción en casas e ingenios y cosechas.

4 de octubre de 1963.  El ciclón Flora se movió por toda la región oriental de Cuba, haciendo un lazo sobre las actuales provincias de Las Tunas, Granma, Holguín y Camagüey. Las lluvias asociadas causaron inundaciones nunca antes vistas y provocaron alrededor de 2000 muertes.

14 de agosto de 1969. El huracán Camile pasó por el territorio de la Isla de la Juventud, sin dejar grandes daños a la economía local.

15 de junio de 1972. Agnes huracán de categoría dos, pasa por la ínsula sin ocasionar daños de importancia.

17 de noviembre de 1972. Laura con categoría tres y rachas de 126 kilómetros por hora dejó a su paso 200 milímetros agua, y hubo que evacuar a más de tres mil personas en la Isla de la Juventud.

6 de agosto de 1980. Allen con categoría cuatro, cruzó a cien kilómetros al Sur de la Isla de la Juventud.

13 de septiembre de 1988. Gilbert (categoría cuatro) ocasionó penetraciones del mar e intensas lluvias en la Isla de la Juventud aunque describió su trayectoria a más de cien kilómetros de la ínsula. Pasó a la historia como el huracán del siglo.

17 de octubre de 1996. El huracán Lili (categoría dos) cruzó por el Este de la Isla de la Juventud, entre Punta del Este y Cayo Largo del Sur, y causó importantes daños en la economía de Cuba.

23 septiembre de 1998. El huracán Georges penetró por el extremo oriental de Cuba en horas de la tarde.

13 de octubre de 1999. Irene, categoría dos, atravesó la Isla de la Juventud, sin ocasionar perjuicios de consideración, y se internó en la isla grande.

4 de noviembre de 2001. El huracán Michelle, categoría cuatro, vientos de 160 kilómetros por hora y un acumulado de 161,4 milímetros de agua, dejó incontables daños en la vivienda, las telecomunicaciones, la agricultura, la pesca y particularmente el turismo en Cayo Largo del Sur.

19 de septiembre de 2001. Isidore (categoría dos) -11 días después del Lili y con igual categoría- dejaron serias secuelas de las cuales el territorio aún se recupera. Afectaron la Isla de la Juventud, para internarse en la provincia de Pinar del Río.

12 de agosto de 2004. La banda este de Charley pasó a 35 kilómetros de Punta del Este, sus vientos de 70 kilómetros por hora dañaron más de 13 mil quintales de vianda y dos centros de acopio de la empresa pesquera pinera.

14 de septiembre de 2004. El huracán Iván fue catalogado como categoría 4 por los valores mínimos de presión atmosférica y la fuerza de los vientos máximos reportados al cruzar por el extremo occidental de Pinar del Río tras amenazar a toda la Isla.

7 de julio de 2005. Dennys. Primer ciclón tropical que afecta a Cuba en el mes de julio. Con vientos superiores a 250 kms. por hora causó 16 muertes al afectar la Sierra Maestra, costa sur de las provincias de Santiago de Cuba, Granma, Camagüey, Sancti Spíritus e incursionar en las provincias de Cienfuegos, Matanzas, La Habana para salir al mar muy cerca de la Ciudad de La Habana. Los daños materiales se calcularon en

 

 

El término “contaminación acústica” o exceso de ruido, sus causas e impacto en la sociedad es tratado en varias regiones del mundo tras los efectos fisiológicos y psicológicos nocivos que causan a las personas. De aquí se deriva el termino de contaminación.

 

Las consecuencias se registran en el nivel de aprendizaje, estrés, pérdida de atención, de concentración y rendimiento, entre otros. Pero, ¿Qué se dice del ruido provocado por el azote de los huracanes?

 

Cuba, está situada en el Mar Caribe Occidental y está junto al Trópico de Cáncer, límite de la zona subtropical del planeta.  Las cálidas aguas caribeñas bañan las costas de la Isla y, para los cubanos, la estación que más predomina es el verano.

 

Tal ubicación subtropical genera una “superautopista” ciclónica para las islas que acompañan a la Mayor de las Antillas al este y al sur.  Por el Este se encuentra la isla de La Española, además de Haití y República Dominicana, distante 77 kilómetros por el Paso de los Vientos; y por el Sur está la isla de Jamaica, que se aparta de Cuba los ciento cuarenta kilómetros del Estrecho de Colón.

 

El termino huracán deviene de Jukara, dios del mal , y fueron los antiguos indígenas del caribe quienes  bautizaron con dicho nombre a estos fenómenos meteorológicos.

 

Hasta el presente 112 huracanes conforman el registro histórico del Instituto de Meteorología de Cuba como  fenómenos tropicales que, a su paso, transitan por la mencionada “superautopista” con vientos fuertes acompañados de un estridente sonido que alarma la capacidad auditiva de las personas, así como la tranquilidad cotidiana.

 

Según datos científicos el rumor de las hojas de los árboles genera un nivel de ruido de 20 decibeles; claro, sin  sentir el azote de un huracán de categoría 3 ó 4 en la escala de Saffir – Simpson(Herbert Saffir y Robert Simpson, los creadores de una escala para medir la intensidad de los huracanes dado el valor de la velocidad de sus vientos).

 

El 25 de agosto de 2008 el Centro de Pronóstico de la Isla Caribeña anunciaba la llegada del organismo tropical Gustav por las cercanías de las provincias del oriente cubano. 

 

 

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Rio

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Río

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se activó el sistema de Defensa Civil Nacional y como pólvora en el viento un sonido único “Gustav se convierte en huracán de categoría cuatro e impactará en la Isla de la Juventud y Pinar del Río”.  Y así fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Rio

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Río

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se activó el sistema de Defensa Civil Nacional y como pólvora en el viento un sonido único “Gustav se convierte en huracán de categoría cuatro e impactará en la Isla de la Juventud y Pinar del Río”.  Y así fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Rio

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Río

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se activó el sistema de Defensa Civil Nacional y como pólvora en el viento un sonido único “Gustav se convierte en huracán de categoría cuatro e impactará en la Isla de la Juventud y Pinar del Río”.  Y así fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Rio

Gustav sacude con sus fuertes vientos zonas de Pinar del Río

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se activó el sistema de Defensa Civil Nacional y como pólvora en el viento un sonido único “Gustav se convierte en huracán de categoría cuatro e impactará en la Isla de la Juventud y Pinar del Río”.  Y así fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El sitio digital Granma, Órgano Oficial del Comité Central  del Partido de Cuba, destacó que el devastador huracán pudo establecer  un nuevo record al alcanzar sus vientos máximos la impresionante cifra de 340 kilómetros por hora (Km./h.) según señaló Yosvany Izquierdo, jefe de la Estación Meteorológica, Paso Real de San Diego, Pinar del Río.

 

Residentes de estas zonas occidentales del país declararon a la prensa cubana que sintieron un enorme ruido huracanado impidiendo la escucha, dentro de sus hogares, de alguna que otra conversación entre familiares y vecinos evacuados en dichas casas donde la distancia entre ellos era a penas 50 centímetros.

 

Es posible que el nivel de ruido del rumor de las hojas de los árboles y palmeras multiplicaron en 7 su valor, por lo que los ruidos huracanados de Gustav alcanzaron la cifra representativa de 140 decibeles(db) denominada Umbral del dolor.

 

Los canales de la televisión cubana e internacional reportaban las fuertes sacudidas y la devastación que sufrió el occidente cubano tras el paso del ya histórico organismo tropical al impactar a tierra.

 

Mientras las rachas de vientos más intensa medida en el país estaban en poder de los huracánes Fox, octubre de 1952, al registrar 280 Km./h. en Cayo Guano del Este, al sur de Cienfuegos, y  la tormenta de San Francisco de Asís,  18 de octubre de 1944, en La Habana con un registro de 262 Km./h, aunque se estima que pudieron superar los 300 Km./h, Gustav sobrepasó dichos registros.

 

En tanto Cuba contabilizaba las perdidas ocasionadas por el devastador huracán, en un término de ocho días, vuelve la isla a ser puesta en fase de alarma ciclónica. Ahora era el organismo ciclónico Ike que asoma su gigantesco ojo sobre el norte de la región oriental.

 

Para el gigante asiático, China, su número de suerte en este año fue el 8 pues las olimpiadas tuvieron lugar el 8 de agosto, del 2008, y la ceremonia de inauguración se efectuó a las 8 de la noche con un colosal encendido del pebetero y fuegos artificiales.  No obstante, para Cuba  el mágico número no  representó lo mismo. La diferencia está en que los Juegos Olímpicos tuvieron lugar en un ambiente de calma, seguridad, alegría y disfrute, en cambio para los cubanos el significado es otro.

 

A penas ocho días de decretarse la fase recuperativa para los habitantes de Pinar del Río y la Isla de la Juventud se reactiva la fase de alarma, ya que Ike impactó en el oriente el día 8 y, a su paso, dejaba un mar de escombro y lugares devastados al rematar con sus rachas de vientos sobre la ciudad de Baracoa,  Guantánamo; Banes, Holguín; Puerto Padre, Las Tunas.

 

Una estera de viviendas dañadas parcial o totalmente, centros económicos irreconocibles, cuantiosas afectaciones en la agricultura, torres de transmisión derrumbadas y serios perjuicios en el sistema de red eléctrica nacional son las imágenes que se trasmitían al mundo.

 

El programa televisivo cubano la Mesa Redonda Informativa, del 12 de septiembre, informaba a través de Víctor Ramírez, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda (INV), las cifra huracanada de más de medio millón de viviendas destruidas como consecuencia del paso de la tormenta tropical Fay y los huracanes Gustav e Ike,

 

Si estos ruidosos números espantan nuestros oídos es válido destacar el sistema de Defensa Civil de Cuba pues este permite que, en lo posible, sean mínimos los daños económicos y, sobre todo, no lamentar la pérdida de vidas humanas. 

Hoy, la contaminación acústica en la isla caribeña se denomina Gustav e Ike. Alarmantes y estridentes ruidos huracanados dejan a los cubanos las cifras en pérdidas económicas y materiales . Parafraseando uno de los artículos del líder Fidel Castro, un golpe nuclear ha vivido la Mayor de las Antillas sólo comparable a Hiroshima y Nagasaki.

 

En estos momentos  bellas ciudades de Cuba asoman ruinas y destrucción, pero en breve los cubanos levantaremos el esplendor de las calles, viviendas, fauna y flora mediante la nunca arrasada alegría, solidaridad y humanidad que nos caracteriza.