Dentro de una de las definiciones de ruido se encuentra “todo sonido desagradable o molesto que es no deseado por nuestro sentido auditivo, el oido”. Para que exista el sonido, como fenómeno oscilatorio, es necesario que estén presentes tres componentes : primero, una partícula (moléculas); segundo, un medio elástico (aire, agua, etc.) y tercero, una fuerza perturbadora (mecánica).

Actualmente todo sonido que por sus características (intensidad (>85 dbA) y frecuencia (1000-3000 htz) causan daño al ser humano se conoce como RUIDO o contaminación acústica.

Entre las fuentes generadoras se encuentra: la actividad humana, el ruido del tránsito, de aviones, de camiones de recolección de residuos, de equipos y maquinarias de la construcción, de los procesos industriales de fabricación, de cortadoras de césped, de equipos de sonido fijos o montados en automóviles, por mencionar sólo unos pocos, se encuentran entre los sonidos no deseados que se emiten a la atmósfera en forma rutinaria.

Las concentraciones poblacionales, los talleres, las industrias, las construcciones, las vías de circulación de vehículos, los aeropuertos, son los principales aportes a la contaminación acústica.